Destinados a las Personas
Nota, 2026: Entrada de archivo (agosto de 2024, 17 años). Las primeras fricciones con la convención social antes de traducirlas a sociología en el Atlas. — E.
La gente tiende a pensar qué haría un ser sumamente insignificante en este mundo en su soledad, es decir, por lo menos alguien sin ningún tipo de influencia o atributos especiales, ya que a nivel universal todos somos nada, básicamente; que qué haría yo si no fuese estar con personas. Y tiene sentido; de hecho, al ver que todo se basa en las personas, somos personas destinadas a las personas, lo que hace que nuestra individualidad se pierda hasta cierto punto. Pero eso es lo que yo quiero: promover la individualidad, permitirnos algo de espacio para pensar.
Desde que somos pequeños, teóricamente se aprenden las habilidades sociales y cómo es socializar. Me parece altamente estúpido. Quiero decir, uno no puede nacer sabiendo —lo obvio es—, y lo más intuitivo sería, en todo caso, aprender; no puedes poner en práctica directamente algo que no sabes —como se suele hacer—, simplemente socializar sin ir más allá. Pero es más complejo, y sobre todo si queremos que todo salga de manera más satisfactoria, auténtica y asertiva. Simplemente no podemos darlo por hecho.
Sin embargo, se espera mágicamente que todo ese código social lo conozcas de facto, que de alguna manera tus progenitores te lo hayan enseñado. Y ahora pregunto, ¿acaso todos los padres del mundo enseñan a sus hijos exhaustivamente todo lo que se les puede enseñar de manera amena y asertiva? Déjame responderte: rotundamente no. La gente piensa que son los padres en quienes recae la culpa, pero llegada cierta edad, uno es culpable de qué sabe y qué no. Es simplemente estúpido decir “a ti no te dieron educación en casa”, un sesgo que me fastidia.