Si quitamos toda la burocracia emocional...
Si quitamos toda la burocracia emocional y social y atendiéramos directamente a lo que necesita el ser humano, se derrumbarían los pilares sostenidos por los sesgos sociales que sustentan la coherencia de la sociedad, igual que lo hace la religión. Toda la vida humana y la vida en sociedad es un profundo ejercicio de verborreo, de verbosidad, que se extiende en bucle una y otra vez sobre vacío e ingravidez para ignorar nuestra necesidad más pura y humana, la cual esta misma a veces es ignorada, y muchísimas otras veces, ni siquiera se conoce de ella o no se conoce el vehículo para poder expresarla. Y nos vemos abocados por ello al sinsentido.
Y cuando pensaba que era un ser humano y que iba a morir, pensé, ¿qué sería aquello que haciendo en vida, daría un decoro innato una vez muera? Porque una vez muerto, lo único que soy es una biografía, en ocasiones un análisis de lo que “fue” una persona (en muchísimos otros casos donde se asesinan a masas, ni eso, pero en el último significado filosófico, de esta manera), se me deshumaniza, al igual que se deshumanizan figuras históricas. No ves al muerto como una persona contingente que vivió, sino como un suceso que ocurrió, un evento, ignorando su plena consciencia del entorno. Y mi más profunda intriga será esa. Cómo hacer que el cese existencial no sea indecoroso o macabro, ya que una vez cedes, pasas de ser π a ser 3,14, el círculo se cierra por completo y ya no eres un mundo abierto, sino un objeto cerrado, y descarnan la contingencia de tu vida (lo que podrías haber hecho, pensado, vivido, creado y sentido) al no poder experimentarla más, cuando el propio límite del ser humano y la “cárcel” de la corporeidad ya te daba esa macabrosidad existencial. Ya que el intento es diferenciar el ser existente del ser persona biológica limitada. Que yo haya sido ser existente en vida me permitía la posibilidad, aunque matemáticamente imposible, pero con el factor de posibilidad habilitado pero vacío, de ser algo más que un ser humano e identificarme como ser existente en el universo indiferente. Pero cuando muero, ese preciso parámetro de posibilidad se desvanece irremediablemente.
Y siempre me dije a mí mismo, y también lo pensaba cuando veía que moría alguien: De Él fue solo un humano, su vida se cierra, y ya no podemos concebir nada más trascendental de aquello que no fuera estrictamente su vida y nada más. Porque nació siendo humano y murió siendo humano. Si fuera roca, no nos plantearíamos el problema, que nos conste. El ser humano es en sí mismo un ser consciente que puede discernirse a sí de ser un ser biológico de ser un ser existente.