EmilioMinkov_
INSOMNE / 2024-10-09

Sensaciones de Irrealidad

FECHA: MIÉ, 09 OCT 2024, 01:30 TIPO: Texto

Nota, 2026: La entrada más literal del cuaderno: aquí no hay metáfora posible. Es la primera descripción sostenida de esas desconexiones del cuerpo que el resto del trabajo —de Nunca Existió un Tú para acá— sigue diseccionando. Lo escribió un chaval de diecisiete sin saber que estaba haciendo fenomenología. — E.

A continuación, presento mi intento de explicar aquellas sensaciones de irrealidad que me acaecen, mas no como tradicionalmente solía mencionarlas, de forma vaga y fatua, sino, además de ofrecer una profunda descripción que haga intentar formular al menos la más mínima fracción de lo que aquello sea —con que sea la fracción de aquella idea compleja, el camino será más que correcto—, intentar explicar los fundamentos, causas y conclusiones que se puedan extraer utilizando el método humano y limitante del raciocinio.

Pues bien, es simple y a la vez complejo. A veces, de manera repentina, ocasionalmente, o más probablemente cuando hago un ejercicio mental filosófico de temas insondables e inexpugnables tales como la propia muerte y no la muerte en sí, aunque, más bien, puede ocurrir en cualquier momento (como ya me ha ocurrido, en un sitio tan banal e intrascendental como podría serlo una clase física de aprendizaje), en especial en aquellos en los que hay momentos de silencio, pero siendo extremadamente precisos a todo segundo, minuto, hora o día, incluso mientras estoy manteniendo una conversación casual con otro ser humano, lo que me hace perder el hilo de la conversación por lo siguiente…

Pues bien, a raíz del principal fundamento de interiorizar la comprensión de la muerte propia, a la previa percepción de la suprema realidad irreal que ya se tenía concebida previamente, se le suman infinitos niveles de complejidad, tanto que, para intentar explicarlo, algunos podrían calificarlo impropiamente como algo espiritual.

Se trata de desconectar del propio cuerpo y olvidar por unos breves instantes cualquier ápice de argumento, pensamiento y, en especial, característica principal: el poder —o al menos aparente— de libertad. Creo que realmente se llega a cierto estado cuántico indescriptible que te hace elevar a las profundidades de la agonía existencial inexorable, pero que bajas rápidamente al concebir alguna idea mundana, para por lo menos poder sobrevivir a este vértigo existencial o, como bien funciona, escuchando o leyendo algún razonamiento o canción que se alinee, aunque con varios grados de comprensión inferiores, con aquella sensación vívida insondable…

Y esto, como bien muchos podrán pensar, será lo más comúnmente mundano y esencial de la propia existencia humana, como un paripé de insulsas naderías correspondientes o bien a un estado mental a una edad, o bien, una vez más, como algo que “suele suceder”…

Mas, nunca podría dejar de oponerme a esa idea, o por lo menos para conservar mi individualidad, sobre aquesto que me sucede: es algo profundamente único y existencial, o al menos algo que está tan recóndito entre los surcos de la sociedad que se hace imposible imaginar que alguien, acaso, piense igual, sobre todo cuando intentas explicárselo a alguien y, en vez de entender lo incomprensible, afirma con brutal arrogancia que conoce con exactitud esto que pasa.

Puede llegar a idealizarse esa sensación; en realidad, al final todo es tan fútil y temporal y destinado, que qué más dará. Desde la aceptación de mi temporalidad en el ámbito racional, acaso puedo, a partir de entender que todos los bienes serán perdidos en esa transición del ser al no ser, incluso de las sabidurías y pensamientos, el pensamiento de que la ausencia de pensamiento es la purificación de aquello que seamos, un alma si quieres, y que es algo inescrutable, valga la redundancia.

SINCROMIÉ, 09 OCT 2024